Ya no puedo pronunciar,
no puedo pronunciar una sola palabra más
acerca de mi alma;
no puedo pronunciar una sola palabra más
acerca de mi alma;
no porque en ella ya no haya un que,
sino porque desde mi boca ya no encuentro un como.
Y es este mi escribir,
una forma de rezar,
una forma de rezar,
de levantar súplicas a no sé quien,
a pulso de palabras para salvarme,
salvarme de este padecimiento mío
de no sé qué.
de no sé qué.
Es la queja de esta alma mía,
por sentir no estar completa,
y aunque ninguna casi nunca lo está,
yo vivo esta vacuidad
como una carencia
como una carencia
dolorosa.


No hay comentarios:
Publicar un comentario