Ni tan unidos antes como para decir tan separados ahora...
Ya veníamos viviendo hace décadas distancias sociales de otros tipos: la más grave, las brechas sociales engendradas por el modelo. Otras, la manera de vincularnos despersonalizadamente cambiando nuestras formas de relacionarnos entre nosotros por el uso exacerbado de la tecnología digital. En fin, ahora cuando está comprometida nuestra supervivencia se exacerba aún mas la condición de individuo… el colectivismo solo parece surgir cuando las condiciones de vida, los factores vitales están garantizados… Sí, es verdad ahora estamos separados por el covid, pero lo hemos estado hace mucho tiempo por virus ideológicos más letales, sin haber desarrollado ninguna inmunidad ante ellos, virus que han afectado a generaciones enteras. En este minuto en que el sistema hace aguas por todos lados, en este minuto en el que se devela la cara del hambre y la vulnerabilidad social, quizá la única igualdad real, pero cruda, es la que impone el covid; que sin importar la condición que se tenga, todos somos presa de la posibilidad de la enfermedad y la muerte… No vimos nunca que así como tratamos el estado actual de las cosas, como una contingencia, como algo que irrumpe y nos incomoda, pero que sabemos nos desharemos de ella, también así debimos haber concebido el modelo virulento que impera, como una contingencia … Nunca lo vimos así pese a la porfía de los síntomas, pero le dimos carácter de realidad, de permanente y necesario, naturalizamos la segregación, naturalizamos la desigualdad. Hace mucho que venimos haciendo la vida separados, entendiendo mal las cosas. Hemos equivocado la mirada, hemos apostado con la moneda del exitismo a una felicidad mal entendida. Este estado esquivo, este horizonte llamado felicidad, debe ser propiciada relacionalmente; el otro importa, no puedo ser feliz si el otro sufre; la felicidad es una "relación" puesta en la comunidad, esa es su condición de posibilidad. Nunca debimos verla como una cuestión privativa del individuo. Hemos estado separados hace mucho, por eso en verdad yo digo en este contexto del claustro que impone la pandemia: que ni tan unidos antes como para decir tan separados ahora…


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