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lunes, 17 de agosto de 2020


Pandemia


 Hace ya un tiempo, cuando comenzamos a vivir la realidad que nos imponía la pandemia, había estado leyendo en distintos medios, una serie de frases y breves reflexiones sobre la oportunidad que nos ofrecía esta llamada "contingencia sanitaria". Se repetía en distintos tonos la idea de que esta pandemia sería una casi hermosa oportunidad para unirnos en sentido de comunidad y replegarnos en la esfera personal para reflexionar y tomar conciencia de nuestro entorno y del mundo entero. En ese momento yo leía con incredulidad que eso sería posible. Ha pasado ya medio año, en el que hemos estado confinados, bajo la incertidumbre de no saber hasta cuando lo estaremos. Esto yo escribí en ese momento de incredulidad: 


"Salen los que piensan que de esta pandemia con sus cuarentenas son una oportunidad hermosa para el cambio y despertar de la “conciencia cósmica" y ser con ello mejores todos nosotros como seres humanos.... Sin embargo, fenómenos naturales devastadores para la humanidad desde siempre los han habido... peste negra mas de 200 millones de seres humanos muertos, VIH más de 24 millones, terremotos otros miles de millones en la historia humana. Pero no pasó nada con las conciencias que sobrevivieron, nada de mejoras en el espíritu humano. Aquí sigue el Hombre tan pobre de alma como siempre; ¿qué hemos aprendido de tantas tragedias?... quizá el único cambio será el hábito de lavarse mejor las manos. Al terminar todo esto, el hombre medio acechará los mall, los bares y esperará como siempre con su miseria espiritual a cuestas la llegada del fin de semana para olvidarse de sí mismo bajo el influjo de bebidas anestesiantes. Insisto, el virus y el claustro no son propiciadores ni de salud ni de crecimiento espiritual alguno. El encierro no es una cura, no es una oportunidad; el virus y el encierro son  una amenaza uno para el cuerpo, el otro para el espíritu." (07 de Abril 2020)


Hoy creo que mantengo en gran medida lo reflexionado. Sé que cada cual en su íntima subjetividad sabrá que ha sido de él mismo en todo este tiempo, cómo lo ha vivido, qué ha sentido. Cada cual tendrá que hacer su propio balance. Por mi parte he visto caminar con apuro al tiempo, a diferencia de otros que lo han visto detenido; yo lo he visto pasar vacío. Yo, veo también pasar la vida empobrecida, tan carente de estímulos. Yo, he visto acercarse la vejez sin memoria, liviana, como un personaje extraviado de su obra. Yo, he sabido de la muerte realizada en muchos, y también la he visto en la noche oscura parada en los rincones de las calles como un delincuente al acecho, esperando a su próxima víctima...




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